Desde el comienzo, sin embargo, la expresión fue blanco de críticas debido a la contradicción entre sus dos términos. La categoría desarollo proviene de la economía realmente existente (la capitalista), organizada por los mercados, que hoy en día están artículados a escala mundial. La lógica interna de esta economía es la explotación sistemática e ilimitada de todos los recursos terrestres para alcanzar tres objetivos fundamentales: aumentar la producción, expandir el consumo y generar riqueza.
Esta lógica implica un lento pero progresivo agotamiento de los recursos naturales, la devastación de los ecosistemas y una considerable extinción de las especies, en el orden de 3.000 anuales, diez veces más que en un normal proceso evolutivo. En términos sociales crea desigualdades crecientes ya que sustituye a la cooperación y a la solidaridad con una feroz competencia. Más de la mitad de la humanidad vive en la pobreza.
Es aquí donde se entronca la cuestión de la ética. Hoy, como nunca antes en la historia del pensamiento la palabra ethos en su acepción original, ha adquirido actualidad. Ethos en griego significa morada humana, el espacio de la naturaleza que reservamos, organizamos y cuidamos para convertirlo en nuestro habitat. Pero hoy en día ethos no es solamente la morada en que habitamos, la ciudad en que vivimos o el país al que pertenecemos. Ethos es la Casa Común, el planeta Tierra. En consecuencia, necesitamos un ethos planetario.
El fundamento de este nueva ética está expuesto en dos documentos. El primero -la Carta de la Tierra- es internacional y fue asumido por la UNESCO en el 2000. El segundo fue aprobado en el 2002 por los ministros del Medio Ambiente latinoamericanos y se titula: Manifiesto por la Vida. Por una Etica para la sustentabilidad. Ambos documentos tienen mucho en común con los Objetivos para el Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.
La nueva ética debe nacer de una nueva óptica, a saber: "La humanidad es parte de un vasto universo en evolución; la Tierra, nuestro hogar, es una comunidad de vida única; la Tierra proporciona las condiciones esenciales para la evolución de la vida; cada uno comparte la responsabilidad por el presente y el futuro, por el bienestar de la familia humana y de todo el mundo de los seres vivos; el espíritu de solidaridad humana y de parentesco con todas las vidas se fortalece cuando vivimos el misterio de la existencia con reverencia, el don de la vida con gratitud y el lugar que el ser humano ocupa en la naturaleza con humildad".
La Tierra, la vida y la Humanidad son expresiones de un mismo e inmenso proceso evolutivo que se inició hace trece mil millones de años y forman una única realidad compleja y diversa. La Tierra es Gaia, un superorganismo vivo. El ser humano (cuyo origen filológico viene de humus=tierra fértil y buena) es la propia Tierra que siente, que piensa, que ama, que cuida y que venera. La misión del ser humano, como portador de consciencia, inteligencia, voluntad y amor, es cuidar la Tierra, ser el jardinero de este espléndido jardín del Edén.
Esta misión debe ser hoy urgentemente despertada porque la Tierra, la vida y la Humanidad están enfermas y amenazadas en su integridad. Sucintamente la Carta de la Tierra postula "vivir un modo de vida sustentable". Este es el nuevo principio civilizatorio, un sueño promisorio para el futuro de la vida. Mas que hablar de Desarrollo Sustentable importa asegurar la sustentabilidad de la Tierra, de la vida, de la sociedad y de la Humanidad. Bien dice el Manifiesto por la vida: "La ética de la sustentabilidad coloca la vida por encima del interés económico-político o práctico-instrumental; la ética de la sustentabilidad es una ética para la renovación permanente de la vida, de la cual todo nace, crece, enferma, muere y renace."
El resultado de esta ética es lo que más buscamos en estos tiempos: la paz. En la definición de la Carta, la paz es "la plenitud creada mediante relaciones correctas con uno mismo, con otras personas, con otras culturas, con otras vidas, con la Tierra y con el Todo mayor del que somos parte". La humanidad debe caminar hacia este nuevo tipo de futuro; la situación actual es de crisis y no de tragedia y seguramente, como otras veces, sabrá encontrar las nuevas condiciones para la realización de la vida y de su destino.
Pienso que como seres humanos debemos evolucionar y desarrollarnos de una manera donde TODOS los SERES VIVOS se vean veneficiados, y no prodriamos concientizar un "desarrollo" que perjudique nuestro ambiente y a nosotros mismos; no podemos concientizar un "desarrollo" que lo unico que haga, sea contaminar y destruir especies. Este supueso desarrollo es creado por nuestras mismas ambiciones, y de que un desarrollo no puede ser desarrollo si nos destruye a nosatros mismos
cada dia es mas evidente que nuestro ambiente se destruye como concecuencia de nuestra mala definicion de desarrollo,
este es un gran problema a nivel mundial que debemos combatir educando y cocientizando a todas y cada una de las personas y diciendoles que que nuestro mayor problema es nuestra ambicion .